EDITORIAL “GEMAS”
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“Considerad al hombre como una mina, rica en gemas de valor inestimable. Solamente la educación puede hacerle revelar sus tesoros y permitir a la humanidad beneficiarse de éstos." Bahá’u’lláh
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Cómo Lograr un Equilibrio en la Vida Entre las personas que estamos comprometidos en trabajar para aportar a un mundo mejor, hay cierta tendencia a “quemarnos”. Hay tanta necesidad y tantas cosas importantes para hacer, que tendemos a sobre extendernos. Luego, nos sentimos apresurados, a veces nos ponemos nerviosos, o de “mal carácter”, y con el tiempo llegamos a agotarnos.
Oración Diaria Por eso, personalmente lo encuentro muy importante dedicar un tiempo significativo a la oración cada mañana. Aunque oro para muchos diferentes procesos y personas, especialmente para mis hijos y mis padres, mi súplica más importante es de ser un canal puro para que Dios pueda usarme como un instrumento de Su voluntad. Aunque me he esforzado durante varios años para desarrollar esta práctica de la oración matutina, un punto que hizo el agrónomo en la finca que visitamos, me ayudó a comprender mejor su importancia. El explicó que en una planta sana, el crecimiento de la raíz debajo de la tierra es igual al crecimiento del tallo y las hojas encima. En consecuencia, cuando la raíz no tiene espacio suficiente para crecer, es difícil que la planta desarrolle bien. Tomando esto como una analogía, me parece que nuestra capacidad de servir con amor y de todo corazón es proporcional a la atención que prestamos a nuestra vida interior. Si servimos y servimos sin dedicarnos lo suficiente a la oración y la meditación que nos fortalece interiormente, con el tiempo llegamos a un punto en que ya no podemos dar más. Es como sólo exhalar, sin inhalar; o como hacer mucho ejercicio, sin tomar tiempo para alimentarnos. Por eso, si no sentimos ganas de servir, en vez de “obligarnos” a nosotros mismos a hacerlo, tal vez debemos dedicar más tiempo a la oración, pidiendo a Dios que nos guié al camino de servicio dónde Él desea que estemos. Haciéndolo, seguramente nos iluminará el camino y nos nacerá el deseo de realizar un servicio determinado con amor. Fijar Prioridades Además de orar, la otra práctica que me ha ayudado a equilibrar mi vida es: determinar con claridad mis prioridades, y luego comprometer el tiempo necesario para llevar a cabo estas prioridades. Esto es especialmente importante en el caso de actividades voluntarias, como es el servicio en la Fe Bahá’í. Todos trabajamos, tenemos familia, y a menudo estudiamos también. Estas actividades pueden volverse tan absorbentes que sentimos que no nos queda ningún momento para agregar otra actividad más. Es decir, si esperamos para ver qué tiempo nos “sobra” para poder dedicarlo al servicio voluntario, nunca habrá tiempo. Al contrario, si yo decido que una de mis prioridades es ser tutor de un círculo de estudio bahá’í, el cual me exigirá aproximadamente 2 ½ horas por semana, y luego me comprometo hacerlo, me veo obligada a organizar mis demás actividades alrededor de este compromiso, y de alguna manera lo logro. Hay una dinámica que comunica claramente esta idea. En una bañera se pone arena, luego grava, seguido por algunas piedras pequeñas, y encima de todo se trata de colocar algunas piedras grandes. Pero estas piedras no caben encima de todo. Sin embargo, si se comienza colocando las piedras grandes, luego las pequeñas, seguidas por la grava y el arena., éstas corren y llenan todos los espacios pequeños que quedan entre las piedras, y se logra acomodar todo. Las piedras grandes simbolizan nuestras prioridades en la vida, mientras que la arena simboliza las mil y una actividades pequeñas que llenan la vida diaria. Si queremos tener tiempo para nuestras prioridades, simplemente tenemos que ponerlas primero, y no dejarlas para “cuando tenemos tiempo”.
Escuchar al
Corazón La tercera práctica que me ayuda es más difícil de explicar. Trato de estar atenta a lo que mi corazón, o mi ser interior, me dice. Por ejemplo, si alguien me propone hacer algo, noto si siento entusiasmo o si mi reacción interior es negativa o indiferente. También, a veces me pregunto: ¿A qué quiero dedicarme en este momento? Escogiendo la actividad, según me la sugiere mi corazón, me facilita dedicarme plenamente a ella. (Esto incluye darme cuenta a veces que simplemente necesito descansar.) Aunque cada día hay muchas cosas que “hay que hacer”, aun el acto de escoger el orden de las actividades, programando tiempo para incluir las más prioritarias, me ayuda a entregarme con ganas y entusiasmo a lo que hago en cada momento. Espero que algunas de estas prácticas te puedan ser útiles a ti también en tu camino de servicio. Cita relacionado con el tema: "En la más elevada oración, el hombre ora por amor a Dios, no por el temor a Él o al infierno, o porque espere favores del cielo... Cuando el hombre se enamora de un ser humano, le es imposible no mencionar el nombre del ser amado. Es mucho más difícil dejar de mencionar el nombre de Dios cuando uno ha llegado a amarlo." 'Abdu'l-Bahá © Juanita de Hernández. Derechos Reservados ¿QUIERES UTILIZAR ESTE ARTÍCULO O PONERLO EN SU SITIO WEB? Puedes hacerlo si incluyes este reconocimiento completo: "Juanita de Hernández escribe libros, fascículos y artículos relacionados con educación, desarrollo y vida familiar que son claros, prácticos y fáciles de entender. Si deseas transformar tu vida y aportar a la transformación de la sociedad, inscríbete para recibir artículos gratis en 'Transformándonos'
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